Discutiendo el sentido común: ¿Matronas al interior de los colegios?

La temática de la educación sexual es abordada en los medios de prensa cuando se dan a conocer cifras respecto de las/os nacidas/os vivos de adolescentes (lo que se mal denomina: embarazo en adolescentes, dado que las cifras conocidas son referidas a los nacimientos de madres hasta 19 años y no conocemos el número de mujeres adolescentes que han tenido una interrupción del embarazo); datos respecto del comportamiento sexual de las/os adolescentes, principalmente la Encuesta Nacional de Juventud que realiza en forma trianual el Instituto Nacional de la Juventud o algún hecho de carácter legal como la difusión de videos en donde se muestran prácticas sexuales entre adolescentes. Es decir, cada cierto tiempo tendremos una emergencia del tema “educación sexual”, lo que sitúa la respuesta en prevenir las consecuencias de una práctica sexual irresponsable que deriva en un embarazo no programado o en la adquisición de una infección de transmisión sexual, siendo el VIH el más conocido y temido.

Si la respuesta del sistema de educación es prevenir dichas consecuencias, entonces convoca al sistema de salud para que a través de sus profesionales, principalmente matronas, pueda proporcionar información a las/os estudiantes respecto de los métodos anticonceptivos y de prevención a las ITS, siendo la estrategia más utilizada la de realizar talleres (en realidad, son charlas informativas) en donde se explica el funcionamiento, uso y la posibilidad de acceder a los métodos de anticoncepción en el sistema de salud.

Una apuesta más arriesgada fue la que realizó hace años el ex Alcalde de la comuna de Lo Prado y actualmente presidente del PPD, Gonzalo Navarrete. Introdujo en los establecimientos educacionales de administración municipal un dispositivo de salud, es decir, mantiene al interior de los colegios un equipo de profesionales de la salud que entregan información, consejería y proporcionan condones a las/os estudiantes que lo solicitan, además del acceso a otras prestaciones de salud, desde los problemas de obesidad hasta la salud bucal. El programa se llama “Tres A” y físicamente se constituye en una dependencia al interior de los colegios que se llama “La sala de salud”. Navarrete es médico y fue Subsecretario de Salud en el gobierno de Lagos.

Una idea similar expresó la nueva alcaldesa de La Pintana en un reportaje emitido la semana pasada por Mega: “Sin Educación Sexual”. Claudia Pizarro da cuenta de la alta tasa de nacidos vivos de adolescentes y propone acerca el sistema de salud a los colegios, incorporando en ellos a matronas en todos los colegios municipales. Según declara, se está haciendo el diagnóstico para dicha implementación.

La opinión de las matronas va en la misma línea, así lo ha expresado la Presidente del Colegio de Matronas, Anita Román, quien ha solicitado al Ministerio de Educación que incluya en cada colegio a una matrona.

 

¿Educación sexual o educación en sexualidad?

Lo que hemos descrito es reconocido por la literatura académica como el modelo biomédico, en donde lo preponderante es la transmisión de conocimientos de tipo anatómico, enfatizando la descripción de los aparatos reproductivos masculinos y femeninos. De acuerdo a Morgade, una académica argentina estudiosa del tema, desde este enfoque, hablar de sexualidad es hablar de reproducción remitiendo a la genitalidad, construye su saber desanclado de los vínculos y las emociones que le dan sentido a los diversos usos del cuerpo y sus partes fisiológicas, otorgando primacía a la transmisión de información como estrategia educativa.

“Es por ello que, en el ímpetu de informar lo más neutral y objetivamente posible, la información de tipo técnica recae en los depositarios de estos saberes: los especialistas”.

Se mezcla, en el caso chileno, con algo del paradigma de sexo seguro. El programa revela otra característica de estas prácticas pedagógicas: la responsabilidad de la mujer ante el embarazo por cuanto la enseñanza del uso de condón va dirigido principalmente a las adolescentes. Es decir, si el varón no saber ponérselo, la mujer debe tener ese conocimiento y lo pondrá en práctica.

El disponer de matronas al interior de los colegios, libera a la comunidad educativa de hacerse cargo de los temas sobre sexualidad y bypasea la Ley 20.418 que obliga a los establecimientos de enseñanza media a disponer de programas de educación sexual.

El reportaje da cuenta que el Ministerio de Educación no respondió a su solicitud de entrevista, con lo cual quedamos desprovisto de la opinión del máximo referente en estas materias, quizás porque tal opinión no existe.

Lo cierto es que se hace imperiosamente necesario abrir un debate sobre el tipo de educación en sexualidad que se requiere alineada con los estudios más actuales en la materia y con los compromisos internacionales que nuestro país ha firmado.

Es conveniente recordar entonces, que la Declaración de Consenso de Montevideo sobre Población y Desarrollo (2013), los países de la región de América Latina y el Caribe acordaron:

“Asegurar la efectiva implementación de programas de educación integral para la sexualidad, reconociendo la afectividad, desde la primera infancia, respetando la autonomía progresiva del niño y las decisiones informadas de adolescentes y jóvenes sobre su sexualidad, con enfoque participativo, intercultural, de género y de derechos humanos.”

Por este lado de la región, este compromiso ha sido ignorado.

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